Comenzó la transición

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Independientemente de cuanto dure el proceso de transición que se inició ayer, el cambio de régimen político es casi un hecho. Muchos se preguntarán por qué podemos hacer esta afirmación. Podemos basarnos en el conocimiento que ha generado la ciencia política al analizar los procesos de transición democrática en el mundo entero, y particularmente en América Latina.

Juan Guaidó, el delfín de Leopoldo López que tomó por sorpresa el mando de la oposición

Se entiende la transición como el intervalo que se extiende entre un régimen político y otro. En el caso venezolano, la transición sería desde un régimen autoritario a “alguna otra cosa incierta”, y, en el mejor de los casos, a una democracia. Las reglas del juego político no están definidas y por ello es un proceso marcado por un alto grado de incertidumbre, en el cual los actores principales, oficialistas y opositores, luchan por definir las reglas y procedimientos de esa transición y del régimen posterior.

Al prestar juramento como presidente encargado, Juan Guaidó definió las reglas del juego y por primera vez, Maduro y su coalición, están descolocados, pues son ellos los que han dictado y definido los procedimientos de la transición inversa. La jugada de la oposición rompe con el esquema reactivo en el que la oposición ha estado por tantos años. Esta movida de ‘picar adelante’, como dicen los venezolanos, hará que el rol de las oposiciones en las transiciones se estudie en el futuro. Las transiciones pasan por rupturas dentro de la coalición oficialista y las élites opositoras no tienen mucho poder para iniciar un proceso de transición pero, después de diversos desaciertos así como muchos aciertos, la oposición venezolana está dando un ejemplo de como sí es un actor crucial e indispensable.

La dimensión internacional también es crucial para iniciar una transición y consolidar una democracia. El reconocimiento de Guaidó por la comunidad internacional le da una fuerza y credibilidad a la oposición venezolana que no tenía antes. Es crucial entender esto porque un país profundamente autoritario como es la Venezuela de hoy, ya no puede liberarse sin el apoyo de la comunidad internacional. No se trata de injerencia o intervención. La presión internacional es fundamental para respaldar a los actores que promueven la transición, en este caso la oposición, y darle credibilidad a este movimiento para que se pueda facilitar una quiebra dentro del oficialismo.

No podemos decir con certeza que todos los opositores en Venezuela rechazan una intervención internacional. Pero lo que sí podemos rechazar es la afirmación que las transiciones suceden con intervenciones militares. Hay casos, sin duda, en los cuales ha habido intervención militar y extranjera para transitar de un régimen político a otro. Pero el caso venezolano pone de relieve cómo la presión desde afuera para apoyar a los actores internos puede facilitar la democratización.

Pero no son únicamente las élites políticas y la comunidad internacional las que facilitan el proceso de transición democrática. La presión “desde abajo” es crucial para generar rupturas en las cúpulas de poder. El juramento de Guaidó no sería tan audaz y desafiante, e incluso creíble, sin el apoyo de los miles de venezolanos que tomaron las calles pacíficamente este 23 de enero.
Está comenzando la transición en Venezuela porque, después de dos décadas de aprendizaje, los factores cruciales están confluyendo.

Maryhen Jiménez Morales @MaryhenJimenez es investigadora en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford.

Este artículo ha sido elaborado por Agenda Pública para EL PAÍS.

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